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martes, 7 de julio de 2009

MI ÁNGEL

"Hace ya casi dos semanas que mi ángel está en casa. Este año le han quedado cuatro asignaturas tras repetir tercero de ESO.
Mi hermana me llamó a poco de saber las notas del curso":
-" Tienes que buscarle un trabajo a este flojo como sea"-

Ya ha terminado el verano y mi ángel se ha ido. Ahora le espera de nuevo el infierno: Gritos a todas horas, amenazas, castigos, desprecios, malos tratos....
El tiempo que ha pasado junto a nosotros, ha trabajado codo con codo conmigo, ha sido respetado, nos hemos reído mucho y ha iluminado nuestra pequeña casa con su sonrisa y sus tonterías de muchacho de dieciséis años.
Hoy me he despertado muy temprano como siempre y al echar un vistazo al sofá y ver que no estaba, he pensado en como se sentirá ahora. De nuevo habrá vuelto a ser una tumba fría e inexpresiva, agotado por tanto mal rollo y un ambiente casi irrespirable ( aunque parece que en ese ambiente, tanto el cabronazo de mi cuñao como la friki de mi hermana, se manejan a la perfección)
Un día, Pablo (mi ángel) mandará a su familia al carajo. Ese día yo también dejaré de tener hermana y cuñado. Así es la vida
Mis padres no dan crédito a lo que ven, están asustados con todo ésto, no saben como actuar......
Creo que tanto mi hermana como mi cuñado no deberían nunca de haber tenido hijos y menos adoptados, a los que si cabe hay que darles aún mas cariño que a los paridos por el coño. Ellos, tanto Pablo como Alberto, sólo reciben castigos, gritos, ostias y sobras.
Estos dos hijos de puta se equivocaron al elegir sus trabajos, debieron haberse metido en la Benemérita, para estar todo el día jodiendo al personal, su especialidad. Sin embargo son enfermeros que se vuelcan con sus pacientes. Mientras tanto, mi ángel y su pobre hermanito de once años parece que no tienen derecho ni siquiera a estar aquí, según mi hermana, se ha traído lo peor de Sto Domingo, una frase ya muy famosa en su boca, con la que mis sobrinos tienen que vivir, de momento.........

sábado, 16 de mayo de 2009

SÁBADO DE RELAX


Ayer llegaron mi padres a casa tras unas semanitas de descanso en unos baños árabes almerienses. Respecto a mi padre, desde que lo llevé al médico a Cádiz, parece otro. Está activo, tiene ganas de hacer cosas, parece como si sintiera que la vida le ha dado la enésima oportunidad de seguir adelante. Me llamó por teléfono para decirme que venía solo, a arreglar unos problemas eléctricos que tenemos en el barco
Ayer, mi madre se quedó en Sevilla, con dolores de espalda insufribles y enfadada con el mundo. Ella no es un a mujer feliz, hace muchos años que no está enamorada. Conviven juntos como pueden. Mi madre Ha sufrido mucho en esta vida. De pequeña le tocaron vivir situaciones algo mas que peliagudas en las que de momento no voy a entrar.De unos años a esta parte, no soporta a mi padre, lo ve como un viejo que no sirve para nada. Ella aún se ve joven......
El caso es que cada vez está peor, no come, no sale, se acuesta tempranísimo hasta arriba de Valium o de lo que pille.
Mientras que mi padre es un hombre positivo que no quiere problemas y lo único que le interesa en la vida es Rafa Nadal y el sofá, mi madre siempre tiene algo negativo rondándole la cabeza y todo lo que haga o diga mi padre le parece mal.
En fin, suelto todo este rollo porque me veo tan diferente a todo eso. Si tuviera que imaginarme una vejez como la de ellos, seguro que ya tendría preparada la caja de pastillas para irme al carajo.
En Los baños árabes por lo visto han estado bien, hasta han bailado juntos. Pero al llegar a Sevilla otra vez ha empezado el mal rollo....
Solo los recuerdo verdaderamente felices cuando eran jóvenes, y el año pasado, cuando me los llevé a la Gomera y pudieron contemplar una de las islas mas bonitas y encantadoras de este mundo. Cuando íbamos al acantilado a desayunar, la cara y el cuerpo de mi madre desprendían alegría. Ella aprovechaba para ponerse todos los modelitos que normalmente están cogiendo polvo en el armario y sentarse lo más cerca posible de aquel abismo azul, junto a una taza de café con leche caliente .

Mi padre estaba muy gracioso con sus pantalones de la talla 60! y sus tirantes, el pobre sufría lo indecible para llegar hasta el desayuno ( se asfixiaba muchísimo al andar)


Ahora, cuando los visito, tienen nuestra fotos de aquel mágico lugar en la mesa del salón y siempre hablan de lo felices que fueron allí (foto).
Este año quizá los lleve de nuevo. Creo que lo es lo mínimo que merecen de su hijo, al que siempre han querido y cuidado dentro de lo que yo me dejaba (siempre he sido una persona ingobernable y con mucho carácter).

Os quiero papis